"Fecundidad apostólica"

Mucho tiene que decirnos el Espíritu Santo sobre la fecundidad, pues hasta la llegada de Pentecostés los apóstoles parecían más bien personas timoratas sin apenas convicciones. Conocían a Jesús, pero no habían tenido la experiencia de su amor. Más allá del antes y después del cambio radical que se produce en la vida de los apóstoles, quería compartirles una reflexión sobre la estrecha relación entre comunión y fecundidad. Dios es una comunión de personas, una comunión  "divina" de amor, que se hace fecunda a través del Espíritu Santo, es decir del amor de Dios padre y Dios hijo. De forma análoga, también tendríamos que pensar en modo "divino" en nuestra vida y apostolado. ¿Lo hacemos? ¿Creemos que la fecundidad apostólica tiene su origen en la comunión? o más bien pensamos que estos es cosa de estrategias y metodologías. Sin obviar lo segundo, más humano pero necesario, sin duda, la comunión (Eucaristía) y la comunión en el apostolado son condiciones necesarias y suficientes para ser fecundos en nuestra vida apostólica. El amor siempre necesita compartirse y repartirse con alguien al lado. Necesitamos a Dios y necesitamos al hermano para ser fecundos. Adjunto un fragmento de una intervención del  P. Juan de Dios Larrú, en el contexto de la Pastoral Familiar: 

 

(en el contexto de la postmodernidad) "Esta crisis nos invita a pensar en el misterio de la fecundidad. La lógica de la sobreabundancia, ¿Cómo ser fecundo? Ser fecundo no es ser productivo, no es ser eficaz. Uno solamente puede ser fecundo a través de otro. El misterio de la fecundidad está unido al misterio de la comunión. El solitario, el individuo, el que se autogenera, es infecundo. El misterio de la fecundidad está unido al sol y al agua. La tierra es fecunda si recibe agua y sol"

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Jesús L. (lunes, 19 marzo 2018 18:09)

    Es bella esta aportación.

 

Los BLOGS Misioneros

Víctor López

La Paz Interior

Antonio Fraile

Jesús está vivo

 

ENLACES de interés