Evangelizadores con Espíritu

El otro día en la Parroquia del Sagrado Corazón, el delegado de misiones de Madrid, D. José María leía este pasaje de EVANGELII GAUDIUM. Sin duda, creo que en pocas palabras nos recuerda la esencia de la evangelización que tantas veces olvidamos. Quizás fallemos en los métodos y en las expresiones, pero en lo que no podemos fallar es en el ESPÍRITU: 

 

CAPITULO 5º

 

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lenguaEl Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.

 

No siempre nos dejamos llevar por el espíritu santo, a veces nos queremos imponer, con nuestras categorías a la acción del Espíritu Santo. A veces nos da miedo salir (los pastores) con los fieles laicos a tocar las puertas de las casas y dar el kerigma, escudándonos en las ocupaciones y/o el trabajo pastoral. Esto porque no dejamos que el espíritu santo nos lleve por sus caminos.

 

Cuando se dice que algo tiene «espíritu», esto suele indicar unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria. Una evangelización con espíritu es muy diferente de un conjunto de tareas vividas como una obligación pesada que simplemente se tolera, o se sobrelleva como algo que contradice las propias inclinaciones y deseos. ¡Cómo quisiera encontrar las palabras para alentar una etapa evangelizadora más fervorosa, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será suficiente si no arde en los corazones el fuego del Espíritu.

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