El bien que hace un buen gesto

Vivimos en una sociedad que demanda detalles, pruebas, sensibilidades, verdades, gestos. La sociedad ya no cree en nadie, ya no cree en NADA. Poca gente cree en los políticos, en los jueces, en la Iglesia. Toda autoridad que antes era respetada y hasta podemos decir que admirada, está puesta en duda y esto nos lleva a pensar … ¿por qué? ¿qué sucede que ya no podemos creer en nada?  ¿el hombre es tan desconfiado? Pienso que hay 2 principales causas para haber llegado a esto.

 

1. El nihilismo. Es una corriente artística – filosófica que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe. Es una de las características principales de nuestra sociedad que tuvo en su máximo exponente a Nietzsche hace ya 2 siglos. Es la “Nada”. Esta corriente está implantada por medios de comunicación, por series de TV, por estructuras bien financiadas que buscan manejar a la sociedad a su antojo, para cambiarles su opinión según les convenga. Busca crear una sociedad de títeres que se muevan solo por el placer efímero del momento, una sociedad que sea incapaz de pensar por sí misma.

 

2. La falta de buenos gestos de los que “somos buenos”. Estamos completamente hipnotizados y anonadados ante lo que nos sucede a nuestro alrededor, se nos ha pegado ese “sin sentir”. Parece que no tenemos sentimientos, no tenemos gestos de bien con el otro. No nos importa el dolor o el sufrimiento del otro porque no somos nosotros. Cuando un empresario piensa en obtener muchos más beneficios a costa de despedir a empleados, está errando. Cuando un ciudadano hace trampas con su dinero está errando. Cuando un obispo, un sacerdote o un laico es reflejo de la sociedad y no de Dios, hace daño, muchísimo daño.

 

 

¡Estamos huérfanos de buenos gestos! Pero ojo, no seré dramático, si hay buenos gestos…

 

Hacemos presente el Evangelio en este mundo:

 

-       Cuando hacemos la vida más fácil para los demás en todas sus dimensiones.

-       Cuando ayudamos a una madre a subir su carrito del bebé por las escaleras del metro.

-       Cuando recogemos la fruta que se le cayó a la señora en el supermercado.

-       Cuando nos subimos al autobús y saludamos al conductor con un “buenos días” y una sonrisa.

-       Cuando saludamos a nuestro “portero/a” de nuestro vecindario y nos preocupamos por saber algo de su vida.

-       Cuando en nuestro trabajo nos ofrecemos para ayudar al compañero o dar unas palabras de aliento si lo necesita.

-       Cuando escuchamos a nuestros ancianos, que son fuente de sabiduría de vida.

-    Cuando en definitiva no somos el “centro” de nuestra vida, sino que el centro es itinerante, que va cambiando de lugar según el momento y la necesidad.

 

Ciertamente, vivir todo esto es casi imposible sino crees en alguien. Ese alguien es Cristo.

 

La vida está rodeada de pequeños detalles. La vida la conforma nuestro ser y nuestras circunstancias y por ello no podemos juzgar al que no tiene “actos de amor” con los demás porque no sabemos que vida ha llevado antes, ni los zapatos con lo que lleva recorriendo esta caminar en la tierra.

 

Seamos conscientes y tengamos buenos gestos con los demás, que nos necesitan más de lo que nos pensamos. Nosotros hemos sido tocados por el Amor de Cristo.

 

Nuestra sociedad está huérfana. Huérfana de gestos de ternura.


Es mucho más atractiva una persona de gestos y ternura, que un egoísta egocéntrico. ¡Se Tu el que tiene gestos! ¡Cuánto bien hace un buen gesto! ¡Cuánto de cristiano hay en ello!

 

Evangelii Gaudium es un texto amplio, en el sentido de amplitud y no de extensión; cuya finalidad quizá sea precisamente esa: abrir la oportunidad de que la Iglesia católica mire fuera de sí y tenga más certeza en su amplitud de horizonte cultural que en su extensión territorial de dominación. Pasar a una “dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás” porque así “volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y el cariño”.

 

Papa Francisco

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Comentarios: 2
  • #1

    Betza (miércoles, 03 junio 2015 09:36)

    Muy lindo el artículo y muy verdadero, se que esta sociedad esta carente de gestos, creo son producto de antivalores presentes en la sociedad, bombardeados de los medios y que surgen muchas veces entre nosotros al perder un norte, cuando el amor propio esta por encima de todo.
    Solo difiero contigo en algo, no existen personas que puedan creer en otras cosas o, inclusos creer que no creen en nada ( todos creemos en algo) y ser personas trabajando por los demás? Leo que dices es casi imposible podría inferir que hasta incompatible.
    Solo te digo una cosa debemos aceptarnos como somos, en que creemos; porque al final estamos todos compartiendo la misma tierra y la intención es vivir en armonía.
    Hay que intentar ver la vida más allá de una creencia religiosa, política o social hay que ver cada ser humano como somos: únicos e irrepetibles.
    Aún así me parece que tu artículo es un grano de mostaza que puede florecer.

  • #2

    Victor Lozano (miércoles, 03 junio 2015 13:38)

    Betza muchas gracias por tomarte tu tiempo y contestarme. Tienes razón, debemos compartir esta tierra con nuestros hermanos los hombres, sean de la creencia que sean y respetando sus decisiones. ¡Dios nos hizo libres! Esa es su mayor prueba de Amor, que no nos obliga a nada...
    Lo que Yo quise decir, es que hay mucha gente que hace mucho bien por el mundo y que piensan que no creen en nada, que seguramente no sean "fieles de domingo en misa" y tienen en su corazón a Cristo más de lo que se pueden imaginar. El creador del Bien es Jesús, y por lo tanto toda obra buena viene de él, aunque nuestros hermanos no lo sepan. Hay muchos "no creyentes" que hacen más bien que los supuestos "creyentes". Dios conoce mejor que nadie nuestros corazones...

 

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