GUATEMALA

"Un Ave María enseñada con amor puede salvar un alma" 


Este es el resumen de mi experiencia misionera vivida con los 51 jóvenes, 2 sacerdotes, 1 religioso y 3 consagradas en Guatemala durante el pasado mes de Julio ayudando a D. Emilton, Párroco de la Democracia (Escuintla). Nuestra misión fue doble: Dar testimonio de nuestra fe visitando los hogares y prepararar  para recibir los sacramentos del bautismo, comunión y matrimonio a niños, jóvenes y adultos en situaciones irregulares a través de catequesis.

 

Cada uno de los que estuvimos allí, ha sido tocado por alguna experiencia diferente, les cuento la mía: Cada noche acudía en bicicleta a dar catequesis a casa de una pareja con 7 hijos. La familia la formaban Genaro, Guadalupe y sus hijos de entre 6 y 17 años viviendo ya muchos años en situación irregular y sin recibir el Sacramento del matrimonio.

 

Uno pudiera pensar que, catequesis llenas de grandes contenidos teológicos son el mejor medio para este caso en especial, y no lo discuto, pues es muy necesario dar a conocer nuestra fe para poder entender y vivir el sacramento... Pero ¿Qué podía aportar yo a una humilde familia con 7 hijos que vivía en una chavola sin luz más allá de la calle 1 de la Aldea del Pilar?

 

Pues bien mi experiencia de catequesis con esta familia sencilla, pobre, y humilde, ha sido que la mejor forma de darles a conocer a Dios, no son los grandes contenidos doctrinales sino la práctica del evangelio del amor, y eso no se enseña con doctrina se practica con la ayuda de Dios. He aprendido a llevar a Dios con un abrazo, con un beso, con una sonrisa tanto a Guadalupe, como a sus hijos cuando llegaba a su casa, cuando conversaba con ellos y cuando me marchaba. Son besos y abrazos de amor, donde no importaba la suciedad, el sudor, importa el amor con el que haces las cosas, con el que enseñas, abrazas, ries, escuchas... Cuando somos capaces de amar así, de evangelizar así, la persona que tenemos en frente lo percibe y entonces Dios puede actuar a través nuestro. La verdadera devoción al Sagrado corazón de Jesús (lectura espiritual) dice, que un Ave María enseñada con amor puede salvar un alma...¿Cuantas habramos enseñado nosotros con verdadero amor en nuestra vida?

 

Todavía recuerdo la noche cuando Guadalupe me contaba (es la mujer de la foto recibiendo el Santo Sacramento junto a su marido Genaro) que tenía un quiste en el ovario y que no podía operarse porque no tenía dinero, pero que todos los días pedía a Diosito que le curara. Yo la miraba y veía en su rostro una mujer cansada, envejecida para su edad (43 años) y me decía, ESTO SI QUE ES FE,... el cielo tiene que estar lleno de gente sencilla como ésta... No sé si Diosito la curará, pero sin duda todas estas almas "pobre e ignorantes para el mundo" estarán delante de nosotros en el reino de los cielos.

 

Cada día tenía que hacer un par de kilómetros en bicicleta de noche por un camino de tierra alumbrado por luciérnagas y muchas veces he experimentado el cansancio, incluso la tentación de desistir a las numerosas pruebas que el Señor fue poniendo para que finalmente Genaro y Guadalupe se casaran el 29 de julio. Por eso, también he aprendido que el amor cuesta, que la misión cuesta, y que es necesario perseverar... 

 

Guadalupe y Genaro se casaron, y Dios les ayudará en su matrimonio, y yo, ya con mi familia, en mi cómoda casa lucho para poner en práctica algo de lo aprendido en Gutemala. La Madre Teresa de Calcuta cuya fiesta celebramos el 5 de septiembre lo resume muy bien: No es lo importante lo que uno hacesino cómo lo hacecuánto amorsinceridad y fe ponemos en lo que realizamos.

 

LA IGLESIA NECESITA MISIONEROS DEL AMOR.

 

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    666 (lunes, 10 septiembre 2012 19:29)

    Interesante experiencia misionera. Me gustaría ver como ha respondido el grupo que llevabais. Los jóvenes de hoy en día son muy flojos y llamarles misioneros es insultar a los misioneros de verdad

 

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